¿Sabés cómo hablar y actuar con respeto frente a la discapacidad?
A veces nos frena el miedo a usar un término «incorrecto».
Pero la verdadera inclusión no empieza en el vocabulario perfecto, comienza cuando dejamos de etiquetar y reconocemos los derechos de las personas con discapacidad.
¿Cómo referirse a una persona con discapacidad?
Utilizá siempre el término «persona con discapacidad»
NO se dice «discapacitado/a»,»inválido/a», «minusválido/a»
Los verbos “sufrir” o “padecer” aplicados a la discapacidad son inapropiados. No es una enfermedad, es una condición de vida.
Nombrar con respeto es reconocer e incluir.
¿Se dice «capacidades diferentes» o «especiales»?
Ninguna de las dos. Aunque suelen usarse con buena intención, estas palabras terminan invisibilizando la discapacidad, como si fuera algo que no pudiera nombrarse.
Decir «discapacidad» es la forma correcta.
¿Cómo nombrar los distintos tipos de discapacidad?
Siempre anteponer a la persona:
• Persona con discapacidad motriz
• Persona ciega / con discapacidad visual
• Persona sorda / con discapacidad auditiva
• Persona con discapacidad intelectual
• Persona con discapacidad psicosocial
No dudes en preguntar cómo prefiere identificarse cada persona.
¿Ofrecer ayuda siempre, puede ser ofensivo?
Antes de intervenir: preguntá cómo podés ayudar, no insistas y no decidas por la otra persona.
La inclusión también es respetar la autonomía de cada persona.
La manera en que interactuamos también es una forma de inclusión.
Si la persona está acompañada — por un intérprete de lengua de señas o un asistente personal — el diálogo y el contacto visual sigue siendo con ella, no con quien la acompaña.
Es normal tener dudas, miedo a equivocarse o no saber qué hacer o qué decir.
Lo importante es respetar, escuchar y estar dispuesto/a a aprender.
La inclusión no se declara, se practica. Cada gesto de respeto suma.