En los últimos días, amenazas en ámbitos escolares generaron preocupación. Es importante hablar de esto: no se trata de bromas, sino de hechos que afectan la convivencia y pueden tener consecuencias emocionales y legales.
Recordá: las amenazas son delitos. No son un juego.
La prevención y el cuidado son una responsabilidad compartida. Las familias, las instituciones escolares y el Estado tienen un rol clave en estar presentes, escuchar, orientar y cuidar.
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